Estado actual de la muralla del campamento grande. / GERMÁN RODRÍGUEZ Y J.G. GORGES

El Pedrosillo, un «yacimiento romano estrella» oculto en la Campiña Sur

Con 300 hectáreas, este antiguo complejo militar es el mejor conservado de España y fue levantado para defenderse de Lusitania hace 2.200 años

Paco Díaz
PACO DÍAZ

Desconocido para muchos en la Campiña Sur, los arqueólogos tratan de desentrañar la historia del yacimiento de El Pedrosillo, el complejo militar que los romanos levantaron hace 2.200 años para hacerle frente a la Lusitania de Viriato. Desde su hallazgo, ahora se ha sabido que nunca fue escenario de ninguna batalla porque se abandonó dejándolo intacto. Aunque es el mejor campamento militar que se conserva en España, su preservación está comprometida, motivo por el que arqueólogos e historiadores defienden su declaración como Bien de Interés Cultural.

El arqueólogo Germán Rodríguez fue uno de los descubridores del complejo militar, ubicado principalmente en los términos de Casas de Reina e Higuera de Llerena. Fue hallado por casualidad a inicios de la década de los 2000, cuando el llerenense José Iniesta acompañó tanto a Rodríguez como a Jean-Gérard Gorges, arqueólogo francés, al lugar donde se ubicaba una posible mina.

«En el estudio del territorio de Regina, uno de los capítulos que en esos momentos ocupaba nuestra atención era, precisamente, la búsqueda de minas romanas. En esa fase de prospección, José Iniesta, buen conocedor del territorio, nos llevó a un sitio donde pensaba que había una mina. Pero cuando llegamos allí, observamos que había grandes estructuras que se adecuaban a las de un campamento romano», explica Rodríguez.

Imágenes de los fortines encontrados en la zona. / GERMÁN RODRÍGUEZ Y J.G. GORGES

A los dos arqueólogos, que fueron los primeros que trabajaron en el lugar durante varias campañas –con la financiación de la institución francesa Casa de Velázquez y la Junta–, se les sumaron en los últimos años Ángel Morillo (catedrático de Arqueología), Rosalía Durán y Esperanza Martín, un equipo que a lo largo de varios años ha estado investigando y estudiando el terreno.

Con respecto al momento histórico, no todos los investigadores están totalmente de acuerdo, aunque Rodríguez explica que, según sus estudios, el complejo militar, «por los materiales descubiertos, pertenece a las guerras lusitanas», que enfrentaron a los romanos con los pueblos indígenas lusitanos liderados por Viriato.

Sin embargo, parece que en ese lugar no se libró ninguna batalla, ya que, tal y como expresa el arqueólogo, «sus estructuras nos indican que los romanos estaban bastante preocupados por la fiereza de las gentes con las que tenían que pelear, pero no tenemos ningún dato de que llegasen a entrar en conflicto en esa zona concreta».

A conciencia

«De todas formas –prosigue– es un campamento hecho a conciencia, con tropas preparadas, que se situaron dentro y fuera del recinto principal, para atacar o para rechazar ataques. Este complejo militar, de alguna manera, está mirando o se está defendiendo de Erisana», antigua ciudad lusitana ubicada en el actual término municipal de Higuera de Llerena.

Sin embargo, Rodríguez afirma que, aunque «todo se quedó preparado para ese gran asalto, por razones que desconocemos, recogieron sus tiendas y se fueron con prisa. Dejaron el campamento tal y como lo podemos ver actualmente». Se estima, 'grosso modo', que toda la estructura la pudieron ocupar entre 4.000 y 5.000 personas.

Sobre una necrópolis

Situado su periodo de actividad en torno al 140 a. C., todo el complejo ocupaba unas 300 hectáreas. En un primer momento, comenta Rodríguez, «esta estructura se hizo sobre una necrópolis ocupada por grandes túmulos, los cuales desmontaron para levantar las fuertes estructuras del amplio complejo militar». Este constaba de un campamento grande, de más de diez hectáreas, con una muralla perfectamente conservada.

El conjunto también incluía un campamento pequeño de cerca de cuatro hectáreas, varios recintos menores de abastecimiento y una serie de fortines circulares que se encontraban mirando a Erisana. Como defensa de estos recintos, también había una serie de barreras en el suelo que, según Rodríguez, tenían una misión muy clara: «No solo entorpecer el avance de los soldados, sino también impedir el ataque de la hábil caballería lusitana, ya que con estos obstáculos se procuraba dañar sus patas».

Por otra parte, la existencia de un posible pretorio, lugar donde se encontrarían los grandes jefes militares, sigue siendo una incógnita. «En las excavaciones no lo hemos descubierto aún, aunque en el centro del campamento se aprecian, en las fotos realizadas este invierno con un dron, unas manchas con forma cuadrangular que nos indicarían que tal vez pudiese encontrarse en este punto, pero no lo tenemos confirmado a falta de las oportunas excavaciones».

Posible localización de un pretorio en el complejo militar. / REGINA VIVA

Lo que sí se han hallado en el terreno son monedas de tradición púnica, proyectiles de las ondas romanas, puntas de flecha y de lanzas (pilum) y piquetas de las tiendas de campaña (algunas situadas aún en el mismo lugar donde las pusieron hace 2.200 años), entre otros objetos.

Su protección, una urgencia

Germán Rodríguez destaca que el complejo es el mejor conservado de España y uno de los mejores del mundo de este periodo. «Es un yacimiento estrella que hay que proteger cueste lo que cueste. Es crucial que se declare Bien de Interés Cultural».

Agustín Castelló, alcalde de Casas de Reina, asegura que lleva una década buscando su protección. «No lo hemos conseguido ni hay perspectiva de que se pueda conseguir. No nos han dado ninguna razón. El valor histórico que tiene El Pedrosillo no creo que sea discutible, pero falta voluntad política de hacerlo BIC». Esta petición, según Castelló, también ha sido solicitada por la Academia de Historia de Extremadura.

En la actualidad, el yacimiento se encuentra dentro de un terreno privado. «No hay por qué expropiar todo el terreno, la Junta puede declararlo BIC sin expropiar», asegura Castelló. Para el recinto, relata el alcalde, hay solicitudes para instalar placas solares, a lo que responde que desde el Ayuntamiento van a negar la licencia, pero «vale de poco, porque la licencia final la tiene que dar la Junta».

El alcalde de Casas de Reina destaca finalmente que algunas partes del yacimiento están siendo destruidas o deterioradas por «el cultivo, la maquinaria agrícola o el ganado. Estos daños aún no son irreparables, pero estamos asistiendo con alarma al desinterés que está mostrando la Consejería de Cultura por salvar una situación que puede destruir uno de los elementos patrimoniales más importantes de Extremadura».