Doha asfixia a Álvaro Martín

Álvaro Martín, con gorra y gafas de sol en los 20 kilómetros marcha de Doha. :: rfea/
Álvaro Martín, con gorra y gafas de sol en los 20 kilómetros marcha de Doha. :: rfea

La excesiva humedad causa estragos en la marcha española y en el de Llerena, que nada pudo hacer ante el ciclón japonés Yamanishi

Marco A. Rodríguez
MARCO A. RODRÍGUEZBadajoz

El sueño de medalla extremeña en el Mundial de Atletismo de Doha se ha evaporado en dos días y sus dos noches. Cienfuegos no fue Cienfuegos en el martillo y Álvaro Martín nada pudo hacer ante un ciclón japonés llamado Yamanishi, que, por puro hábitat, fue el que menos sufrió en unos 20 kilómetros marcha angustiosos que hicieron estragos a los tres miembros de la delegación española. Catar nada tiene que ver con Berlín, donde Álvaro se proclamó campeón de Europa presentándose a la cita mundialista como candidato. La dureza del clima provocó que el ganador doblara al marchador de Llerena, algo que no debería suceder, aunque el extremeño ya avisó de que el resultado era imprevisible.

Martín Uriol finalizó en el puesto 21, con un tiempo poco acorde a su calidad de 1.33:20, a unos siete minutos de Yamanishi, que paró el reloj en 1.26:34. Segundo fue el neutral Mizinov, que hizo 1:26:49 y tercero el sueco Karlström, diez segundos después. Miguel Ángel López terminó en la posición 25 con 1:35:00 y Diego García el 34 con 1:41:14, los peores registros históricos de España corroborando la escabechina.

En los primeros kilómetros los rostros de los atletas ya delataban el sufrimiento al que les expuso la organización al designar una sede en estas condiciones de calor y humedad. El australiano Bird-Smith marcaba el ritmo por entonces, alternando la primera posición con el colombiano Castañeda, pero siempre vigilados de cerca por Martín y su compatriota David García. Miguel Ángel López se quedaba unos metros por detrás. Todos muy compactos, en modo pelotón, sin arriesgar con un exceso de velocidad o acelerón que les pasara factura después. Nadie bajaba de los 4 minutos y 20 segundos el kilómetro, por lo que el ritmo, como era previsible, fue lento. Los verdaderos enemigos, por encima de los atletas, eran los 32 grados centígrados y un 80% de humedad en el circuito de 7 kilómetros. Un infierno.

La tranquilidad duraría poco. Lo que quiso el japonés Yamanishi, uno de los grandes favoritos, separándose de Álvaro Martín en 12 segundos pasado el kilómetro 7. Japoneses y chinos estaban en las quinielas pues conviven con la humedad. Justo en el ecuador, el grupo perseguidor se parte y Martín queda relegado a un tercer pelotón con el sueco Karlstrom, el chino Wang y el italiano Stano, con más de 30 segundos de retraso sobre el líder japonés, que no paraba de doblar a los rivales más asequibles. Después lo haría con los que se entendía que sí eran adversarios.

Restaban otros 10.000 metros para decidir el podio. Álvaro era el mejor de los españoles, pero cada vez veía más lejos la cabeza. El corredor nipón no hacía prisioneros conforme avanzaba la prueba, manteniendo las diferencias de unos 20 segundos sobre el primer grupo perseguidor, el del sueco Karlstrom, e incrementándolo respecto a los demás. Álvaro perdía referencia visual con él, unos 40 segundos, algo que implica mucho desánimo. A 4.000 metros del final se ampliaba a 2.57 minutos, relegado al puesto 15 y cayendo. El extremeño, pese a portar las gafas de sol que evitan verle la cara, sufrió lo indecible pero entró en meta.

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