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Patio mudéjar del Ateneo Llerenense justo antes de un evento. CEDIDA
El ocaso de los casinos extremeños

El ocaso de los casinos extremeños

Muchos de ellos, como el de Llerena, tuvieron su esplendor a mitad de siglo XX, pero hoy la mayoría han cerrado o su actividad se reduce a un bar que ya no es de acceso restringido

J. López-Lago

Lunes, 15 de abril 2024, 19:12

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En sus barras se cerraban tratos, en las mesas se apostaban hasta fincas y en sus salones se presentaban en sociedad los hijos e hijas de las clases pudientes. Los casinos, ateneos, círculos o liceos, sociedades que en Extremadura han adquirido denominaciones de todo tipo, hoy se asoman a su ocaso. Cada vez tienen menos socios y estos son muy mayores. Salvo excepciones, apenas programan actividades cuando durante varias décadas del siglo XX fueron mucho más de lo que hoy son los centros comerciales. Eran el lugar donde pasar las horas de ocio de una manera más discreta y poner el pie dentro de ellos a menudo revelaba una clase social determinada.

Todos los directivos consultados coinciden en que los edificios de los viejos casinos suelen tener solera y mantenerlos en buen estado es un desafío. Esto es lo que le ocurre al de Llerena, denominado Ateneo Llerenense, que a mitad del siglo pasado tuvo su época de esplendor con más de medio millar de socios y hoy resiste a duras penas con un centenar de personas intentando atraer todas las actividades y eventos posibles a su bello patio mudéjar.

Chari Solano, miembro de la junta directiva, explicaba esta semana que en el pasado era el lugar de reunión «de los señoritos», pero hoy ya no es así y se acepta a todo el mundo. Según recuerda, siempre ha habido tertulias de todo tipo y en su época reciente, en este siglo, ha habido conferencias, cursos, excursiones y bailes. Pero ahora reconoce que atraviesan un bache. «Está cerrado pero porque el Ateneo funcionaba por el bar y desde hace aproximadamente un año no hay hostelero, y eso que no cobramos arrendamiento, solo la luz y el agua. En cuanto a los salones, cuando un socio lo solicita se le deja para celebrar un bautizo o una boda y solo tiene que pagar la limpieza de antes y de después, pero lo que queremos es que el Ayuntamiento cuente con el edificio para celebrar allí algunas actividades o presentaciones para que siga vivo».

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