ATLETISMO

Resignación por Doha, esperanza en Tokio

Javier Cienfuegos en la final de martillo del Mundial de Doha y Álvaro Martín a su llegada ayer a España. /Reuters / EFE
Javier Cienfuegos en la final de martillo del Mundial de Doha y Álvaro Martín a su llegada ayer a España. / Reuters / EFE

Javier Cienfuegos y Álvaro Martín pasan página a la 'decepción' del Mundial de Catar con la vista puesta en unos Juegos que están a la vuelta de la esquina

MARCO A. RODRÍGUEZBADAJOZ.

A Javier Cienfuegos ya se le pudo ver de vuelta el pasado fin de semana haciendo el saque de honor de su UD Montijo, del que fue preparador físico. Adelantó su llegada un par de días para incorporarse a la Asamblea como diputado autonómico. Álvaro Martín permaneció en Catar para presenciar el maratón pero ayer pisó suelo madrileño con el resto de la expedición española. Nuestros dos colosos del atletismo regresan del Mundial de Doha con una mezcla de resignación, rabia y tristeza unidas a una esperanza por mejorar los registros en unos Juegos de Tokio que están a la vuelta de la esquina. Al lanzador de martillo le queda el consuelo de haber alcanzado lo que nunca antes logró un compatriota, meterse en la final de una cita mundialista. Al marchador de Llerena se le nota más molesto con su actuación, un puesto 21 -el mejor español- que le supo a escaso botín para las expectativas generadas. Como el deporte siempre suele conceder segundas oportunidades, ambos tienen ya en el punto de mira unos Juegos casi a tiro de martillo.

La «espinita» de Cienfuegos

Javier Cienfuegos siempre recordará esta temporada como la de su gran salto hacia la elite. El tridente junto a sus entrenadores Fuentes y Burón dio con la tecla y se aupó a la cúspide planetaria. Tras reventar una y otra vez su récord para dejarlo en 79,38 metros, acudió a Doha con aspiraciones máximas, pero tuvo que conformarse con el séptimo puesto y su primera presencia finalista. «La verdad es que en el avión volví dándole vueltas a todo. Sí tengo esa espinita que no se me va a quitar hasta el año que viene porque ver la medalla tan cerca, tenerla ahí después del gran año que llevamos... Pero al final las medallas son solo tres y hay que estar bien en el día D y la hora H. Hicimos un buen papel, nos metimos en la final, pero uno es incorformista y siempre quiere un poco más. Cada día que pasa le vamos dando el valor que se merece, pero te queda ese resquicio de no estar al cien por cien contento porque pudimos pelear un poco más», comentaba ayer a este diario Cienfuegos.

LAS FRASESJavier Cienfuegos Lanzador de martillo (7º en Doha) «Hay que estar contento por ser el primer español en una final. Eso te da fuerzas para seguir» Álvaro Martín 20 km marcha (puesto 21) «El calor y la humedad no fueron la 'excusa', ni la hora. Hay que aprender para liarla en Tokio 2020»

Es consciente de que no hubiera precisado una heroicidad para asegurarse el podio, pero tendrá que esperar. «Sabía que con 78,20 tenía medalla, pero no siempre estás perfecto o fino para hacer tus marcas. Cuando estaba en la mejora de la final sabía que tenía tres tiros para arriesgar, así que le di con el corazón y el alma, no me iba a dejar nada dentro, pero hay días que te levantas así y ese día no tocaba. Cometí algunos errores en los finales, porque yo suelo aguantar más y no lanzar tan pronto, y no salió bien. Hay que estar contento por ser el primer español en una final. Eso te da fuerzas para seguir».

Afirma que los años olímpicos son «mágicos» y que ya está deseando ponerse las pilas para preparar Tokio en cuanto descanse un poco. «El Campeonato de España es la última semana de junio y enseguida hay que preparar los Juegos. Será todo rapidísimo pero ya tengo ganas. Me vendrá muy bien la experiencia de haber estado en la final y en Tokio iremos a por medalla. Hemos derribado barreras muy importantes este año con la marca de 79 metros, con la que se puede pelear por todo, y la clasificación finalista».

Álvaro Martín no se excusa

No hay paños calientes para Álvaro Martín. Reconoce sin miramientos que no estuvo a la altura y así lo describe en sus redes sociales. «Hay muchísimas palabras con las que definir el resultado. Por desgracia, nada buenas. Pero os diré con la que mejor me define: 'R A B I A'. El calor y la humedad no fueron la 'excusa', ni la hora. Simplemente, todo ese gran trabajo que realizamos durante muchísimo tiempo... esa noche, no salió», confesaba con claridad meridiana en su Instagram.

El marchador llerenense añade que lo ocurrido en el desierto de Doha le servirá para tomar nota. Se le ve con ganas de una revancha que asoma inminente en Tokio, donde tiene la mínima por ahora. «Regresamos con las manos vacías y tocados en el alma, pero con la idea de aprender. Vamos a aprender para liarla en Tokio 2020». En el país del sol naciente nacerá y crecerá la esperanza de Álvaro y su amigo Javier.